Hola! Buenas noches, días o tardes a toda persona que se tome unos instantes de su valioso tiempo para leer lo que escribo.
Deseo compartir algo con ustedes, algo muy personal, y no es que lo que comparto en el blog no lo sea, todo lo que escribo es lo que intento aplicar en mi vida cada día, tengo días buenos y otros no tanto, muchas veces tengo que releer lo que escribo para no olvidar mi enfoque, bueno, eso será otro tema.
Una persona cerca ha tenido una perdida enorme, uno de sus hijos murió, el pequeñito tenía tres años aproximadamente, en realidad no sé su edad, no lo conocí en persona, tampoco conozco a su mamá aún así digo que es cercana porque es familiar de mi esposo.
El punto es, me ha pasado que llego a mi hogar y  lo veo de cabeza, literal, tengo dos hijos varones y tienen la habilidad de hacerlo, por lo general mi reacción es llamarles la atención, regañarlos si prefieren la palabra, hoy salí temprano de la casa llegué algo tarde y ¿cómo creen qué encontré la casa? … Algunos de ustedes acertaron ¡DE CABEZA!!!! Pero no fue para tanto, uno de ellos me ayudó a ordenar lo que considero necesario y se lo agradezco infinitamente. Mi reacción de hoy fue diferente, al ver las sobras de palomitas tiradas en la sala, la envoltura de chocolate, sus libros de lectura y el tapete desacomodado y sucio por las palomitas pisadas solo sonreí y me sentí profundamente agradecida por tener a esos dos niños en mi vida, son mi luz y guías, son mis maestros de quienes aprendo del perdón , el amor y la inocencia con quienes he adquirido nuevamente la capacidad de sorprenderme y creer en la magia.
Tuvo que suceder una tragedia para que pudiera de verdad valorar y ser consciente de las grandes bendiciones que tengo en mi vida. Y no solo mis hijos, sino mi salud, mi hogar, mi matrimonio, todo lo que tengo y lo que aún no tengo.
Gracias por tu tiempo, gracias por leer lo que escribo, gracias por tu existencia porque sin ti no tendría con quien compartir lo escrito.
Con cariño Ruth Ramírez Robles.