Trabajo, familia, proyectos personales, proyectos laborales…pueden ser muchas las actividades que llenen nuestra agenda, y muchas veces eso dificulta llevar un estilo de vida saludable. Aún así con poco tiempo disponible, podemos hacer algunos ajustes y mejorar nuestros hábitos:

 

  1. Organiza un menú con las comidas de la semana. No es necesario que sea algo muy elaborado, pero sí que te dé una guía y no tengas que llegar cada día a pensar qué preparar, ya que eso a veces te lleva a buscar “lo más fácil”, que no siempre es lo más saludable. Además, el menú te permite ser más práctica ya que por ejemplo puedes planearlo para cocinar pollo un solo día pero usarlo en varias preparaciones distintas.
  2. El menú te sirve para organizar una lista de compras, y al apegarte a ella evitas adquirir productos innecesarios o “antojos” del momento.
  3. Compra frutas y déjalas a la vista para recordar comerlas. Lo más práctico es comprar frutas en unidad que puedes agarrar rápidamente. Pero igualmente si compras frutas que debes pelar y partir, puedes hacerlo el día que las compras y almacenarlas en cajitas en el refrigerador, que queden listas para tomarlas en el momento.
  4. Puedes tener los vegetales ya picados solo para cocinarlos, o puedes cocinar y congelar o refrigerar en recipientes para varios días.
  5. En el caso de las ensaladas, puedes tener también en el refrigerador envases con diferentes ingredientes, por ejemplo uno con lechuga picada, otro con zanahoria rallada, etc. Así al necesitar una ensalada es tan simple como elegir y servir.
  6. La hidratación es importante. Si en las “carreras” del día se te olvida andar cargando una botella con agua, entonces puedes tener varias: una en la casa, otra en la oficina, otra en el carro, y así en los lugares que consideres necesarios.
  7. Si se te complica destinar media hora seguida para hacer ejercicio, puedes dividirlo durante el día: haz por ejemplo 10 minutos en la mañana, 10 en la tarde y 10 en la noche. Durante el día trata de mantenerte activa, camina todo lo que puedas, utiliza escaleras, etc. Lo importante es no pasar muchas horas sentada. Y si el fin de semana tienes más tiempo disponible entonces aprovecha para hacer más. Recuerda que hacer algo, aunque sea poco, es mejor que no hacer nada.
  8. Puedes aprovechar que en Internet hay muchas rutinas disponibles y así hacer el ejercicio en casa, sin tener que gastar tiempo en desplazarte a otro lugar. Eso sí ten cuidado de buscar rutinas que sean sencillas y que veas que realmente las puedes hacer sin riesgo de lesiones. De lo contrario siempre es mejor buscar un profesional que te asesore.
  9. Mantén a mano alguna opción saludable en caso de que el hambre ataque: una galleta o barrita con poca azúcar, una fruta, un yogur, un puñado de semillas como almendras o maní. Así no debes recurrir a tener que correr a comprar algo, y que solo encuentres opciones que no sean las mejores (o que por el hambre caigas en la “tentación” de comprar dulces o chocolates).
  10. Dedica cada día unos minutos para ti. Puede ser antes de dormir o en algún momento que consideres que puedes hacerlo: escucha música, lee un libro, o simplemente siéntate a respirar y despejar la mente. Eso te ayuda a relajarte y liberarte un poco del estrés del día.

 

 

Se requiere un poco de organización, pero un estilo de vida saludable puede ser compatible con nuestras ocupaciones. Por nuestra salud y nuestro bienestar ¡vale la pena el esfuerzo!

 

Por Diana Mora Ramírez

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