Mis estudios nada tienen que ver con nutrición, pero hay algo que me ha movido hace bastante tiempo y fue el entender qué pasaba si cambiaba mis hábitos al comer, así que desde ese momento la palabra nutrición tuvo que ver todo conmigo.

Uno de los grandes interrogantes que me encontré fue por dónde y cómo empezar, demasiada información, dietas, alimentos, súper alimentos  (¿Existen unos que alimentan más que otros?), rutinas de ejercicios, mezclas prohibidas y millones de artículos y textos por tratar de entender.

Sin embargo, partía de la premisa universal que me había dicho mi mamá, que decían los doctores, que mostraban hasta en películas, en algo que desde siempre y no sé cómo sabía: ‘Lo mejor que puedes comer son más vegetales y frutas.’

Luego de algunos meses experimentando y descubriendo una pasión nueva, (Yo que nunca he sido de pasiones), estaba ahí, en la sección de libros de recetas, averiguando los beneficios de los alimentos, viendo terribles planes de dietas donde comida era justamente lo que no se veía y tratando de elegir lo mejor dentro de todo ese mar de información.

Así que tras prueba y error, les comparto los pasos con los que traté de hacerle un detox a mi cerebro, (detox como para estar en línea al tema), o simplemente los pasos que descubrí para comer mejor sin saber nada al respecto:

  1. Nuevos sabores, colores y texturas: Hay que mentalizarse a probar cosas nuevas, en la papa, el arroz y la yuca, no vamos a conocer todo el mundo de beneficios que tienen los alimentos por darnos.
    Así que sí, se ve verde, fucsia, naranja, en puré o asado. Necesitamos ser ‘open mind’, porque muchas veces sabrá mejor de lo que se ve.
  2. Un desayuno puede ser una cena del mismo modo y el sentido contrario: Aprendí que nada tiene de raro cenar un omelette de verduras, ni comerme una ensalada en la tarde o desayunar con un poco de lo que quedó de la cena.
    Al cuerpo que se le da lo que necesita y punto, tenga cara de desayuno, cena o almuerzo. ¿Acaso quién dijo que no se podía cenar con huevo, o merendar con ensaladas?
  3. Planear al revés: Primero definir cómo prepararemos las verduras de nuestro plato y darles el lugar que merecen, luego la proteína y el acompañamiento (ahora sí la papa, arroz o yuca).
    Si lo seguimos haciendo de la forma convencional terminaremos con el básico de los almuerzos: papa, arroz, plátano, cualquier tipo de carne, sopa, y por el afán quizás una ensalada de lechuga, cebolla y tomate, o sí estamos de buenas alguna verdura cocinada.
  4. A leer un poquito… pero recetas: Mi perfil de vida era todo menos de cocinar, pero si iba a comer mayor cantidad de verduras y frutas, en sabores y texturas diferentes, tenía por obligación conmigo misma que toda fuera (MUY) rico y la verdad es que la comida es la reina de Instagram, par de cuentas y la inspiración estaba ahí.
    Nada de que para comer mejor necesitan comprar libros de recetas primero.
  5. Sin gastar de más: Inicié por lo básico, las verduras y frutas a mi alcance, las del supermercado y la tienda de la esquina.

Esto es un camino, no necesitamos incluir todos los ingredientes que desconocemos, con beneficios milagrosos y que no sabemos dónde conseguir, esospodrán venir luego, cuando ya hayamos hecho de este tipo de alimentación algo sostenible, por gusto y que  queramos seguir haciendo.

 

Y así con paso firme pero sin prisa, con el listado anterior más en el intermedio muchas pruebas, errores, recetas, lecturas, platos ricos y platos no tan ricos, le fui encontrando viabilidad a esta forma de comer llenita de verduras y frutas, porque como dirían algunos: hay que empezar por el principio.

 
Camila Castro,
Amateur, healthy food enthusiast
@thenexthealthy